Podemos estar de acuerdo en que la principal diferencia entre unos compradores y otros es la relacionada con el propio canal, la rapidez y la facilidad.
Una de las motivaciones de los compradores online tiene que ver con el
hecho de que casi todo está a un par de clics de “distancia”. Ejecutan las
fases frente a un dispositivo móvil o un ordenador.
No es así en el caso del comprador offline, que debe desplazarse
físicamente para conseguir lo que busca. Lo que en muchos casos, hace con
agrado y gran disposición. Además, en unos cuantos casos, ir de compras puede
ser el “trabajo” deseado, más que la compra en sí misma.
Pero el “canal y la rapidez” no es la única diferencia entre ambos
compradores. Existen varias importantes. En este punto es prudente señalar que
no se trata de justificar que la compra en línea sea mejor que la compra en
tienda física o viceversa. Lo que estamos haciendo es diferenciar los procesos
particulares.

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