· Información: Es claro que los compradores en línea pueden encontrar información muy completa sobre los productos que desean adquirir. Por ejemplo, información sobre las características, opiniones y recomendaciones, productos sustitutos, comparaciones, etc. Por su parte, los compradores offline encuentran información en la tienda física, lo que no les da visibilidad sobre opciones y poder de comparación, salvo que visiten otras tiendas. Tal vez, después de recorrer 5 o 6 tiendas, termine comprando en la primera.
· Impulso de compra: Sin duda las compras online son más impulsivas e instantáneas. Esto se debe, a que las llamadas a la acción que reciben los clientes en línea están diseñadas para impulsar la compra.
· Precios de los productos: Si bien no podemos decir que es una regla, los precios de los bienes ofertados en línea suelen ser más bajos que en las tiendas físicas. Esto se debe a que en las tiendas en línea se reducen algunos costes y por lo tanto pueden ofrecer mejores precios.
· Confianza: Para muchos clientes, las compras offline otorgan un nivel de confianza mayor hacia las marcas. Esto es debido a que tienen contacto con los productos y pueden hasta probarlos, antes de decidir si lo compran.
· Fidelización: Quizás este sea uno de los puntos débiles de las tiendas online. En este caso, la fidelidad dependerá de las estrategias de marketing y de las valoraciones que logre la tienda. De hecho, una de las primeras acciones del comprador en línea es ver las recomendaciones de otros clientes.
· Flexibilidad de horarios: No es necesario explicar que una tienda en línea está disponible en cualquier momento, pues funcionan las 24 horas del día, los 365 días del año. Esto es una ventaja sin lugar a dudas.

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