Por ejemplo, incluir formularios muy grandes o solicitar datos
irrelevantes puede dificultar el proceso de compra. En tal sentido, es clave
cuestionar lo que tenemos. Hacer preguntas: ¿es necesario solicitar el estado
civil, por ejemplo? Es claro que en algunos casos esta información es esencial.
Pero, si vendes repuestos para coches, ¿es realmente importante esa
información?
Otro punto clave es la forma de pago. Si no lo has pensado bien, puede
ser un punto de tensión y de frustración para el comprador. Por lo tanto, es
necesario probar todas las formas de pago.
Por cierto, ¿ya te has asegurado que los botones de pago de tu tienda
online funcionan correctamente? ¿No solo en tu móvil, sino en otros tipos de
dispositivos? ¿Y el método de pago por tarjeta de crédito? ¿Estás seguro de que
lo tienes bajo control?
Una recomendación que tal vez pocos te dan es:
“no abandones tu tienda en línea”. Una práctica clave es probar periódicamente
los enlaces, botones, formas de pago, formularios, etc. ¡Hazlo y te encontrarás
con sorpresas! No dejes que sea un prospecto quien descubra un fallo. Perderás
confianza de inmediato.

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